El escritor resalta que el santuario es la única gran aportación del arte del siglo XX al Camino de Santiago pero aún no se valora lo suficiente.


“Por un lado”, explicó, “suma cada día más admiración intelectual y mayores reconocimientos por parte de las instituciones, como demuestra su reconocimiento como Bien de Interés Cultural por parte de la Junta de Castilla y León”. En la otra parte de la balanza, dijo el escritor que “sigue desconcertando al gran público que no acaba de habituarse a un lenguaje tan atrevido y vanguardista en ámbitos tales como los de la expresión religiosa”.

“Tenemos nuestras retinas estéticas acostumbradas al románico o el gótico y otros estilos tradicionales, pero nos sentimos desconcertados ante otros productos culturales, incluso cuando son la expresión de nuestro propio tiempo y de los valores específicos de la creatividad contemporánea”, expuso el autor.

“De hecho, el edificio de Francisco Coello de Portugal es la única gran aportación del arte del siglo XX al Camino de Santiago, pero aún está lejos de ser asimilado como un producto representativo de las personas que hacen la ruta y de su sensibilidad”, añadió.

El autor estuvo acompañado del ilustrador Javier Serrano, Premio Nacional de ilustración, y del alcalde de Valverde del Camino, David F. Blanco, que hicieron su presentación. Serrano desveló que la escritura de este libro tuvo lugar en unos momentos de especial trascendencia emocional y espiritual en la biografía del autor.

Por su parte, el alcalde leonés puso el acento en el carácter explicativo e interpretativo de esta obra que revela cientos de elementos ocultos del Santuario y de su importancia para el patrimonio cultural local y general. Dijo que su aparición supuso un elemento acelerador en los procedimientos para la declaración de la Virgen del Camino como Bien de Interés Cultural. Cicero, periodista y escritor cántabro, describió los valores artísticos del Santuario leonés que calificó como “únicos y de encrucijada de épocas y sensibilidades”.

Insistió en la disonancia del edificio dentro del inmenso yacimiento de siglos de arte que es todo el Camino de Santiago en el que aparece como un elemento “forastero”, extraño, pero defendió con energía que no es tal, sino la integración y síntesis en clave moderna de todos y cada uno de los mensajes tradicionales de ese yacimiento cultural.

El libro de Cicero podría llevar, según su autor, el título de “la pasión por descifrar” o “el placer de encontrar explicaciones”, ya que “narra el gozo intelectual y estético que se experimenta al descubrir las claves de una obra de arte innovadora y al mismo tiempo tradicional y el placer de compartir ese descubrimiento con los demás. Y todo ello aplicado a los contenidos del prodigioso Santuario de la Virgen del Camino de León”. Cicero afirmó que la singularidad de esta obra fue haber sabido interpretar los nuevos tiempos y los planteamientos inéditos surgidos a mediados del siglo XX, en torno a los planteamientos éticos y estéticos del Concilio Vaticano II


Fuente:
www.ileon.com